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Ceuta y Melilla, centros de selección a cielo abierto a las puertas de África

Ceuta y Melilla, centros de selección a cielo abierto a las puertas de África

Los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, situados en la costa mediterránea de Marruecos, conforman las únicas fronteras terrestres euro-africanas. Además, constituyen desde hace tiempo zonas de atención particular en lo que hace a las políticas migratorias destinadas a frenar los movimientos de personas que se dirigen a los países de la Unión Europea (UE).

 

Es a comienzos de los noventa cuando las primeras personas provenientes de África subsahariana tratan de ir a Europa franqueando la frontera entre Marruecos y las ciudades de Ceuta y Melilla. Se corresponde con el período de puesta en pie de la política de generalización de visados y, por tanto, de dificultades crecientes para dirigirse legalmente al territorio europeo.

 

Para tratar de mantener a raya estos movimientos, el estado español va a ir elevando progresivamente las vallas, cada vez más altas, y aumentar los medios de control de esta frontera.

 

Diez años después de los sucesos mortales de Ceuta y Melilla –en los que tiroteados por fuego real desde ambos lados de la frontera, costaron la vida de al menos once personas que trataban de franquear la barrera que rodea estos enclaves y herido a centenares más- la zona de Melilla-Nador (ciudad marroquí vecina) continúa siendo escenario de violación permanente de los derechos fundamentales de las personas migrantes, en particular las de origen subsahariano. Una zona en la que los miembros de las fuerzas del orden marroquíes y españolas parecen beneficiarse de una impunidad en la puesta en práctica de las políticas de lucha contra las migraciones irregulares.
En este informe se describe y analiza la actualidad política, tan inquietante como emblemática, de una orientación más global que toman hoy en día las políticas migratorias de la UE, y de algunos de sus Estados miembros. Políticas que incitan a clasificar entre «buenos refugiados» y «malos migrantes», e incluso, dentro las personas refugiadas en categorías a las que admitimos o rechazamos, favoreciendo siempre las prácticas de rechazo y encierro en detrimento de la acogida de las personas. El enfoque de la seguridad predomina y contamina a los países del Sur subcontratados de la política de la UE.

 

Este informe trata de comprender mejor la cooperación bilateral entre España y Marruecos en la lucha contra la inmigración denominada clandestina. Analiza también las modalidades por las que la UE y sus Estados miembros convierten en perenne la externalización del control de sus fronteras en Marruecos. Trata así de mostrar el papel central de los enclaves españoles en las políticas de filtrado de las personas candidatas a la inmigración hacia Europa.

 

Finalmente, se trata, a lo largo de todo el informe, de destacar las consecuencias sobre las personas afectadas por estas políticas.

 

 

 

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